Cosas del camino

Elegimos los amigos, escribimos sus nombres y los recordamos a viva voz infinitas veces. Pero no elegimos lo que la vida escribe para nosotros, y es mucho y variado, y singular y emotivo, y siempre causa de acento mantenido.

Las cosas del camino, las nuestras, las de todos, son variopintas, prácticas, sinceras, pétreas, flexibles, azules, blancas, rectilíneas, curvas y quizá algunos días alegres y otros realmente serias, pero siempre para ser vividas en profundidad.

Al cabo del tiempo importa poco que esas “cosas” que encontramos estén en un orden u otro en esta página. Cualquiera de ellas ha dejado su impronta, su huella, su estela. Importa, eso sí, que siguen ahí porque ya forman parte de camino propio, incorporadas ya mucho más que en un guiño.

Como por algún sitio se empieza y el resto apenas es continuación, en general, las entradas más recientes son las que aparecen en esta página más cerca de este texto. Pero hacer excepciones es síntoma de buena salud. Punto y seguido.

Vikingo de corazón

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Estas máquinas me pueden

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Ponga un fairy en su vida

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¿Síndrome del qué?

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Y en esto llega la primavera

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145 minutos

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La persistencia de las moscas

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Cicatrices

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Nombres, apellidos, datos varios y ¿qué más?

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Al cielo desde el infierno

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Tres días de febrero

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El dolor, señor y no dueño

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Fotografiar, dejar el alma al descubierto

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